» el baul de los recuerdos
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3 de Enero de 2013

Entrevista a Zulema de Papucci

Hace 60 años que vive en Pacheco, lo conoció cuando era un pueblo rural y vivió su gran transformación. En esta entrevista nos cuenta sus vivencias y anécdotas

En una agradable tarde primaveral, nos reunimos con Zulema para charlar sobre sus ricas vivencias en Pacheco. Recorrimos imaginariamente los lugares que retrataba, que por cierto hoy están llamativamente diferentes, y los invitamos a ustedes también a emprender este viaje hacia el tiempo en que nuestra ciudad daba casi sus primeros pasos.



Zulema

Cuándo llegó a General Pacheco?

Nosotros llegamos a Pacheco desde San Fernando en el año 1952. Yo tenía 26 años, ahora tengo 86.

Cómo era el pueblo?

Y… era muy distinto… era campo!. En ese momento me acuerdo que desde la Av. Boulogne Sur Mer para el lado de la estancia no había ni una sola casa. Después -  ya hace como cuarenta  años – se fue edificando y se hizo un barrio bonito, que ahora se llama El Casco. Todos esos lotes se empezaron a vender cuando nosotros vinimos. 
En aquella época Pacheco era una desolación… (risas) Me acuerdo que mi hijo tenía 2 años y cuando llegamos se puso a llorar y decía “en esta  porquería no me quedo!” –con perdón de la palabra-. Pobrecito, acá no había nada! Pero igual mis hijos tuvieron una infancia muy linda… cuando entraban a la casa, después de jugar siempre estaban llenos de tierra!
Después Pacheco fue cambiando, la gente empezó a usar este lugar para los fines de semana y a partir de ahí se empezó a formar el pueblo. A mi casa venían muchas visitas, gente de la ciudad,  porque para ellos venir acá era ir de paseo al campo! 
Por ejemplo, donde ahora está la YPF y frente a la oficina de mi marido había plantaciones de moras y cuando venían los amigos estaban enloquecidos con todo este campo, y nosotros siempre los llevábamos a almorzar al terreno de enfrente, (donde estaban las moras).
No había nada entonces, fuimos “colonizadores”.

A qué se dedicaban?

Mi marido puso una inmobiliaria. Su hermano tenía una en San Fernando, en la calle Alvear, y le propuso venir a Pacheco para poner otra acá.

Sus hijos  a qué escuela fueron?

Cuando nosotros llegamos no había escuelas! Que era lo más importante… En el salón del club levantaron una pared que no llegaba al techo, y entonces una maestra daba geografía, la otra historia y se mezclaba todo, era como un mismo ambiente separados por biombos, era muy difícil  dar clases así. Después el gobierno mandó casillas de madera prefabricadas y se ubicaron donde está ahora el hospital.

Era la escuela N° 20?

Si, la 20 exactamente. Me daba un poco de pena, yo quería para mis hijos algo mejor.. Me acuerdo que cuando hacía calor la maestra decía “si cierro la puerta no puedo dar clases”, por el olor, porque pobrecitos los chicos, no es porque fueran  humildes, pero parece que al agua le tenían miedo! (risas). Igual el grupo de maestras estaba muy bien.

Después se hizo la 14

Si,  pero muchos años después! 
Mi hijo a los 8 años empezó el colegio en la Sociedad de Fomento, porque era muy difícil llevarlo  a San Fernando, no había taxis ni remises, el colectivo 365 pasaba cada dos o tres horas….. y me acuerdo que el último pasaba a las  10 de la noche . Después de  esa hora, no había más colectivos, y al principio, cuando todavía no teníamos auto, cuando había una fiesta en otro lugar nos teníamos que venir antes de esa hora porque sino no había forma de volver.

El Talar y Los Troncos cómo era?

No, no había nada.. en Los Troncos directamente no había casas.. porque por ahí pasaba  el río Reconquista, cuando había crecientes se desbordaba y se  inundaba todo. Eran bañados, después lo rellenaron.

Iba a la estancia?

Si, pero no se entraba así nomás. Iba para las fiestas que se hacían el 8 de Diciembre, que es el día de la Patrona de la Iglesia de acá.

Tenían contacto con la familia Pacheco?

Muy poco, mi marido tenia talabartería en San Fernando, todo lo que era  para los caballos de los Pacheco se hacía ahí. No tenían camioneta ni nada de eso, venían caminando desde allá hasta la estancia, recuerdo que  la parte que se le pone arriba de la montura de los caballos tenia detalles de oro. Los Pacheco venían de familia de mucho dinero, a través de muchos, muchos años. Nosotros teníamos gente amiga que trabajaba en la estancia.

Cómo era la vida social en General Pacheco cuando llegaron?

Bueno… era distinto a como es ahora. Nosotros no conocíamos a  nadie, estaba la Sociedad de Fomento, que era lo más importante que teníamos. Estaba  en el mismo lugar donde está ahora, claro que actualmente está refaccionada, era mas sencilla en esa época, pero en cuanto a las actividades, era más sociable que ahora. En aquel tiempo venían escritores importantes, daban charlas.. estaba muy bien..

La gente también se reunía en la Iglesia, en esa época  estaba el Padre Améndola… un personaje…

Qué recuerdos tiene del Padre Améndola?

Me acuerdo que cuando tomó la Comunión mi hijo dijo “ustedes chicos son una alegría para mi, pero sus padres son todos unos cerdos” (risas) a vos que te  parece? Las mamás que estábamos todas emocionadas con la Comunión de los chicos y el viene a decir eso… y él era así. Otro día yo voy a anotar a mi hijo menor para que se confesara, entramos a la Iglesia y el padre Améndola me dice “Qué me decís Pappucci, esos hijos de puta de los japoneses tienen flores cuando se pueden lucir, pero acá no tenemos ni una mísera flor…” era terrible… bah, no sé, tenía cosas que no eran normales, se dice que estuvo mucho en la guerra..: un día vino a la oficina y se puso a hablar con mi marido sobre de dónde se podía sacar petróleo, él había identificado un lugar en ese tiempo……..Era un cura muy peculiar… 
Y te cuento otra anécdota, un día vino un señor a la oficina y le dice a mi marido “Papucci, le pintaron la cruz esvástica en la puerta”  él se enojó mucho… mas tarde el panadero de enfrente (de El Record) vino y le dijo “Papucci el Padre Améndola a las tres de la mañana le estaba poniendo la cruz esvástica en la puerta…” (en esa época el pan lo hacían a la madrugada). Al día siguiente estábamos en la oficina y pasa Améndola y le dice “Chau Papucci! ¿Cómo estás?” y mi marido le dijo: “enojadísimo porque un hijo de…. me ha puesto la cruz esvástica en la puerta”, Améndola le contestó “tenés razón, qué canallada ” y mi marido le dijo  “no se asombre tanto que a mi ya me dijeron quién fue”.
 Al otro día va una tía de mi marido a misa y cuando vuelve le dice  ¡cómo te quiere el cura…! Te estuvo nombrando..!” (risas) Pero, a parte de esas cosas, era muy  inteligente. Hay una teoría que dice que aquel que es demasiado inteligente puede tener también parte de loco.

Y también las cosas que decía cuando terminaba la misa…!  A veces insultaba a la gente y nombrándolos! Por ejemplo, que fulano había ido a pedir una limosna a una de las personas con más dinero de Pacheco y éste no le había dado nada, lo nombraba a él y  a toda la familia….

Se acuerda de algún momento en que haya habido algún cambio repentino en el pueblo?

Bueno, la llegada de la Ford fue muy importante. Pacheco se valorizó mucho porque la fábrica empleó a mucha gente.

Me acuerdo cuando se hizo la salita donde hoy está el hospital,  mi marido y otros cinco comerciantes muy conocidos (los Peralta, Parodi y otros) hicieron tres o cuatro cuartos, que si bien no era un hospital , para atender una emergencia servía… Recuerdo que mi marido le escribió al gobernador Alende pidiéndole una ambulancia y éste le mandó una 0Km. Luego mandó un mensaje diciendo que él iba a venir a la inauguración cuando llegara la ambulancia.  Nosotros estuvimos presentes en ese momento.

Eso cuando fue más o menos?

Y, nosotros vinimos en 1952, habrá sido en 1955 o 56… hace mucho!. Para recaudar fondos, los comerciantes recorrían el pueblo y pedían contribuciones, lo que cada uno pudiera , por ejemplo una planta, cualquier cosa, entonces mi marido después la remataba.

Y así hicieron la salita?

Claro, con todo lo que ponía la gente! Y pasaron varios años con ese hospitalito chiquito. 
Y cuando inauguraron la biblioteca también, que alegría! En el año 1973 fue. Yo voy ahí desde entonces,  mas o menos cada quince días y  me traigo libros. Al principio empezaron con libros simples, cosas de historia, geografía… ahora está muy completa.
Todo fue obra de los vecinos .

Cuál es su lugar preferido?

Bueno, el Casco está muy bonito, muy linda la edificación. 
 Yo no me mudaría de acá, lo quiero mucho a Pacheco

Tiene algún otro recuerdo que quieras compartir?

Si, recuerdo que mi marido al lado de su oficina,  puso una casa de artículos para el hogar y el primer televisor en la zona  lo tuvimos nosotros en nuestro comercio, entonces a la noche, venía toda gente amiga a ver la tele,  sentados entre las heladeras, las cocinas.. Yo me acuerdo que después, cuando compramos el televisor para la familia una de las primeras cosas que ví , fue una película de Mirta Legrand, “Los martes orquídeas” y esa noche  no dormí de la emoción! Porque en aquella  época, mirar una película en nuestra casa era una cosa  nada común.-

Muchas gracias por esta entrevista!

 

 

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