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Historia de la Parroquia Purísima Concepción

Antecedentes

José Felipe Ignacio Pacheco, el mayor de los hijos varones del General Ángel Pacheco, hereda luego de la muerte de aquél, las tierras que conforman la actual ciudad y sus alrededores.  José Felipe Pacheco contrae matrimonio con una hija de Tomás de Anchorena, llamada Agustina Mónica, siendo ambos, amantes de la arquitectura de la época. En ese sentido, concibieron la construcción de un castillo, copia de un hotel parisino, como también la edificación de la iglesia. Los Pacheco-Anchorena habían visitado Italia, deslumbrados por la policromía de sus iglesias, la similitud del material disponible en nuestras tierras y el no muy alto costo constructivo.  Se sienten así atraídos por edificar la iglesia de sus sueños, basados en el estilo gótico florentino.

Según cuenta la historia, en realidad la parroquia nace de una promesa. Agustina Anchorena decidió prometerle a la Virgen María la construcción de una Iglesia si ella quedaba embarazada. Sin embargo, no existe información sobre el embrarazo de Doña Agustina, ya que su hijo, José Agustín nació en Madrid y por ser muy delicado de salud, recién puedieron regresar a nuestro país cuando éste tenia tres años. Fue entonces, en 1884, cuando se presentaron los planos de la futura Capilla.

La Construcción y los primeros años

Más allá de la promesa que habría realizado Agustina Anchorena, muchos otros han sido los motivos que dieron lugar a la construcción de este templo.  En efecto, el templo del pago de Las Conchas era muchas veces inaccesible por el lodazal que era necesario atravesar.  San Isidro estaba a muy larga distancia al igual que Luján y la gente de esta zona, se hallaba imposibilitada de trasladarse hacia aquellos lugares.

El 2 de febrero de 1885, don José Pacheco, propietario y don Francisco Erril, constructor, celebran el contrato para la construcción de la Capilla. Se trataba de un templo majestuoso con capacidad para 300 personas, una enormidad para los escasos pobladores de aquella época, pero con la visión de que 100 años después iba a ser, como lo es hoy, plenamente aprovechado por la feligresía.

Durante su inauguración, un 4 de mayo de 1886, habló el Obispo Federico Aneiros y Pastor Obligado (funcionario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires).

Junto con la Capilla se abre la Casa Parroquial, cuyo objetivo era que funcionase como casa-escuela. Los primeros maestros eran sacerdotes remunerados por el mismo José Pacheco y, tanto la Capilla como la escuela, estuvieron siempre abiertas al pueblo a pesar de que eran propiedad de los Pacheco.

Agustina muere en París en 1888 a los 46 años de edad, mientras efectuaba un tratamiento de una enfermedad que padecía. Su cuerpo embalsamado fue alojado en la cripta de la Capilla en 1890. Mientras tanto su esposo, quien aparentemente no había regresado a Buenos Aires en ningún momento, abre en Italia, un concurso para elegir un artista plástico que decorara la Capilla que su mujer le había ofrendado a la Virgen.

Modesto Faustini fue el seleccionado para pintar los cuatro frescos que están en la cúpula de la Capilla. Uno de los trabajos más conocidos del pintor en Europa  fue la decoración de la Capilla de Loreto.

El alto relieve de mármol blanco, que está en el altar, lo hizo el reconocido escultor romano Ettore Ferrari. La pieza tiene grabada la fecha de su elaboración: 1893. Cuentan los investigadores que durante el trayecto que se hizo con el mármol desde la estación del ferrocarril hasta la Capilla, éste se quiebra. Todavía hoy puede verse la rajadura.

Reformas

Escasas fueron las reformas al templo a lo largo de los años.  Con la reforma litúrgica de 1963 -Concilio Vaticano II- contruyose, años después, una mesa con frente a los fieles, para la ceremonia de la Misa.  Se eliminan la barandas que estaban frente al Altar y las naves laterales.  Hacia 1975 se agrega la Cruz con Cristo, ubicada en el lateral derecho, cerca de la Pila Bautismal.

La reforma más importante estuvo en el Altar.  Se supone que había cinco frescos en lugar de los cuatro que adornan la bóveda del mismo.  La base de esta creencia la constituyen las dos columnas que sirven de laterales al altorrelieve, que no son originales, no cumpliendo ninguna función específica en el decorado.  Los frescos a los que hacíamos mención fueron pintados por el artista italiano Modesto Faustini, muy popular en su época y venido a estas tierras, específicamente, para realizar este trabajo.

El exterior del templo guarda, a pesar de los años, el mismo aspecto original.

Sacerdotes

Desde el presbítero Domingo Mazzeo, primer sacerdote, maestro de escuela e hijo de lugareños, hasta Padre Ignacio, actual párroco, muchos sacerdotes estables hubo en nuestra iglesia.

Al principio eran enviados por la Parroquia de Las Conchas, de la cual dependía para celebrar misas y administrar algún sacramento.  Así pasaron por nuestros pagos los Padres: Mazzeo, José Vidar, Madanago, Justino Verniel, Maestre, Guida, Torres, etc. 

Hubo largos períodos sin clérigo, tal fué así que se hizo popular el dicho “no tenés cura, como la iglesia de Pacheco”, para aquel que no contaba con buena salud.

Más hacia nuestra época se puede mencionar la actuación del Rvdo. Améndola de Tebaldi y a José Egoscue, nombrado luego de la creación de la Parroquia de la Purísima Concepción, para separarla de la Inmaculada de Tigre, a la que pertenecía.  Este hecho se produce el 7 de Setiembre de 1963 por disposición del Obispo de San Isidro, Monseñor Aguirre.

Durante 1970 se designa al nuevo párroco, un hombre de 56 años, baja estatura, voz pausada y suave, pero con un fuerte carácter y definida vocación.  Su misión sería la de organizar toda la actividad pastoral de su nuevo habitat espiritual.  Su nombre: Juan Premat.  La labor del Padre Juan fué muy amplia ya que atrajo a muchos laicos a la iglesia, organiza el consejo parroquial, realiza las asambleas anuales y comienza la mayor obra espiritual que hasta ese momento se había encarado.  Instala varios centros misionales con lo cual el auxilio espiritual estaría donde la gente lo necesitara.  La Iglesia Purísima Concepción se convierte en un punto dinámico y su labor se acrecienta día a día.

Durante 1986 se celebraron los 100 años de los primeros edificios públicos de Pacheco, que no fueron otros que La Iglesia y la Escuela.

 

Fuente:
• Asociación Histórica de General Pacheco
• Investigaciones de la historiadora Rosario Garcia de Ferraggi
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