» Noticias y publicaciones

Psicología
Jueves 4 de Febrero de 2016

Mindfulness, la meditación como herramienta terapéutica - Parte I

Cada día la ciencia ve con mejores ojos esta práctica y se está utilizando como una herramienta para ayudar en diversos casos como la ansiedad, el estrés y la hipertensión, entre otros.

Por la Lic. Beatriz Coco

Meditar nos da paz, enfoque, manejo de nuestras emociones de nuestra mente.

Cada día la ciencia ve con mejores ojos esta práctica y se está utilizando como una herramienta para ayudar en diversos casos como la ansiedad, el estrés y la hipertensión, entre otros.

Estudios realizados con neuroimagen como tomografías, resonancias o incluso encefalogramas, evidencian como modifica la actividad cerebral, fortalece el sistema inmunológico, desarrolla una mayor capacidad de atención, y activa en el cuerpo esa capacidad de auto recuperación, que muchas veces olvidamos.

El caso es que ayuda a estimular las sustancias químicas del cerebro como serotonina y melatonina, encargadas de manejar el bienestar y que además son antioxidantes, aumentan la energía y la capacidad del esfuerzo físico, controlando la temperatura del cuerpo y los ciclos de vigilia y sueño.

Si deseamos bajar los niveles de estrés y excitabilidad, tenemos que comenzar por observar nuestras emociones negativas - por ejemplo ira, apego (posesivo), miedo, envidia, culpa y resentimiento.

Meditar permite liberarnos de esas fuerzas negativas que nos hacen sufrir. Debemos iniciar reconociéndonos a nosotros mismos tal como somos y observar el contenido de nuestra mente.

El análisis de la Atención y de la Conciencia otorga poderosas herramientas al investigador y buscador de sí mismo, para adentrarnos en este fascinante mundo de la mente. Estar atentos al momento presente da consciencia, claridad, nos ordena y nos ayuda a gestionar nuestras acciones de forma exitosa.


Cuando somos conscientes de lo que estamos sintiendo, estamos practicando mindfulness.


La traducción más utilizada es atención plena. Es una práctica basada en cultivar la atención plenamente consciente. Esta consiste en el proceso de observar y permitir que nuestras experiencias se vayan desplegando de momento a momento y de aceptarlas como son. No implica rechazar las ideas, ni intentar fijarlas, ni suprimirlas, ni controlar nada en absoluto que no sea el enfoque y la dirección de la atención.

En realidad, mindfulness es, en sí misma, algo muy simple y familiar, algo que todos nosotros hemos experimentado en numerosas ocasiones de nuestra vida cotidiana. Lo que sucede es que habitualmente nuestra mente se encuentra vagando sin orientación alguna, saltando de unas imágenes a otras, de unos a otros pensamientos. Pero al utilizar esta capacidad humana básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente en cada instante, estamos poniendo en práctica la autoconciencia. No tiene nada de abstracto, y no es difícil como suele pensarse acerca de la meditación.

El primer efecto de la práctica de mindfulness es el desarrollo de la capacidad de concentración de la mente. El aumento de la concentración trae consigo la serenidad. Y el cultivo de la serenidad nos conduce a un aumento de la comprensión de la realidad (tanto externa como interna) aproximándonos a percibirla tal como es. Desde un punto de vista científico, podemos definir mindfulness como un estado en el que el practicante es capaz de mantener la atención centrada en un objeto por un periodo de tiempo teóricamente ilimitado.

Su característica fundamental consiste en mantener la atención centrada en la experiencia inmediata del presente. Es, por decirlo así, la instrucción eje que hay que seguir; ser conscientes de lo que sucede. Siguiendo a Siegel (2010), el concepto de atención plena y de la experiencia directa del momento se encuentra presente en tradiciones religiosas como el budismo, el cristianismo, el hinduismo, el islamismo, el judaísmo y el taoísmo. Distintas formas de oración requieren que el individuo se detenga y participe de un proceso de conexión con la mente o con su interior, de manera intencional. Diversos estudios han demostrado que es posible enseñar las habilidades de la meditación plena fuera del contexto religioso.

En la década de los 60 la influencia de las culturas orientales tiene un auge en Occidente, en especial en Estados Unidos, a través del movimiento hippie y de investigación. En la década del 70, éste evoluciona hacia el uso de programas basados en meditación y relajación aplicados al área de salud, y sus influencias sobre el estrés. Las terapias de tercera generación – o tercera ola-, incluyen en sus componentes el Mindfulness y la aceptación, el compromiso y el cambio directo de conductas.

En este sentido, la meditación y el uso de procedimientos cognitivos o fisiológicos conforman diversas técnicas terapéuticas con el fin de conseguir determinados efectos. . De lo que se desprende que el Mindfulness no es algo nuevo sino que es realmente muy antiguo.

CENTRARSE EN EL MOMENTO PRESENTE

La atención plena no implica intentar ir a ningún sitio ni sentir algo especial, sino que entraña el que nos permitamos a nosotros mismos estar donde ya estamos familiarizados, más con nuestras propias experiencias presentes un momento tras otro….

Se trata de centrarse en una actividad y sentir las cosas tal y como suceden, sin deseos de controlarlas.

Cuál es la utilidad de esto? Aceptar las experiencias y sensaciones de la manera como se dan. La propuesta es permanecer en una situación específica, sintiendo lo que allí suceda. Esto supone dejar que cada experiencia sea vivida en su momento. Se trata de no perder la experiencia presente en su sustitución o su reemplazo por lo que debería suceder en el futuro o lo que sucedió o se vivió en el pasado.

APERTURA A LA EXPERIENCIA Y LOS HECHOS:

Al centrarse en lo que sucede y se siente en el momento presente se colocan por delante los aspectos emocionales y estimulares frente a la interpretación de ellos. Las interferencias verbales, los prejuicios, o el "estar en otro sitio" adulteran la experiencia.

Otro aspecto central es el hábito de reaccionar de manera automática de la mente. Nuestra mente siempre se encuentra reaccionando ante un estímulo, por ejemplo ante un recuerdo desagradable, reacciona por ejemplo, intentando eliminarlo.

Practicar Mindfulness implica ver este proceso y generar un espacio entre los estímulos y las respuestas, creando un tiempo para responder adecuadamente. Se trata de aprender a responder en lugar de reaccionar. Por esto mismo ayuda y genera un autoconocimiento en torno a este proceso de reaccionar automatizado o impulsivo de la mente y aporta habilidades o un repertorio conductual para neutralizarlo y responder de un modo más efectivo.

Se trata de un entrenamiento cuyo objetivo, entre otros, es despertarse de una vida puesta en piloto automático, para volvernos más sensibles a la novedad que nos traen nuestros sentidos, Al reflexionar sobre la mente podemos tomar decisiones, diferenciarnos de nuestros pensamientos y emociones más habituales, y aprender que podemos cambiarlos.

Otro beneficio de su práctica es el desarrollo de la capacidad de concentración de la mente y esto trae aparejado serenidad.

El cultivo de la serenidad produce un aumento de la comprensión de la realidad externa e interna y nos permite percibirla tal como es.

Prestar atención a la riqueza de las experiencias en el aquí y ahora reporta mejoría de la fisiología, de las funciones cognitivas y las relaciones interpersonales. Como decíamos diversos estudios demuestran que mejora la capacidad de regular las emociones, reduce los pensamientos negativos, las relaciones con otros también mejoran debido a que aumenta la capacidad de percibir señales emocionales no verbales y el desarrollo de la empatía. Previene la recaída en casos de abuso de sustancias y depresión crónica mediante la terapia cognitiva.

En el área de negocios, el Mindfulness se aplica para disminuir el burnout y evitar accidentes de tecnología.

Otra de las razones por las que el uso de la atención plena está teniendo éxito en la clínica es porque contribuye al restablecimiento del equilibrio emocional. Entre otros beneficios: mejora el sistema inmunológico, otorga sensación de bienestar interior, mejora el funcionamiento del cerebro y del organismo en general, porque favorece los estados de ánimo positivos y las actitudes de aproximación frente a las de evitación, razón por la que se ha utilizado en el tratamiento de los cuadros depresivos. También se reportaron beneficios en el tratamiento para reducir el estrés, ansiedad y desórdenes de pánico, fibromialgia, psoriasis y dolor crónico a través de los programas de Kabat-Zinn basados en Mindfulness del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

Continuaremos Próximamente con la Parte II

Lic. Beatriz Coco
Psicóloga / Master Coach / Diplomada en Piscología Positiva
encuentrospositivos@hotmail.com
http://beatrizcoco.generalpachecoweb.com.ar




Volver


Publicidad