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Ambiente
Viernes 20 de Noviembre de 2015

¿Podemos hacer de Pacheco una ciudad sustentable?

Mejorar la calidad de vida, tener buenas perspectivas de futuro y participar en la toma decisiones son algunos de los temas que se desprenden de la idea de desarrollo sustentable. ¿Podemos lograrlo en Pacheco?

La idea del “desarrollo sustentable” está cada vez más presente en nuestra vida. Empresarios, políticos y personas en general escuchan y usan cada vez más esta frase para significar una idea de responsabilidad con el ambiente, con las generaciones futuras y compromiso social. Pero ¿Qué es realmente el desarrollo sustentable? ¿Qué implica vivir en una ciudad sustentable? y ¿Qué podemos hacer para lograrlo?

Ciudades sustentables

Cuando hablamos de sustentabilidad y de las generaciones futuras, generalmente aparecen las imágenes de ambientes silvestres. Sin embargo, es en las ciudades donde debemos concentrarnos y empezar a trabajar para lograr un desarrollo sustentable que implique una mejora en la calidad de vida, el acceso a servicios y bienes ambientales y disminuir los impactos negativos que se generan dentro de las ciudades pero afectan a múltiples lugares.

Además de ser grandes consumidoras de recursos naturales y expulsar residuos y contaminación, las ciudades en general tampoco representan en sí mismas un lugar ideal para vivir. Aún en los espacios mejor desarrollados, el ruido, la contaminación del aire y la contaminación visual - entre otros problemas crecientes – afectan la calidad de vida y las perspectivas de sustentabilidad. Sobre esto debe trabajar el Estado, pero también los ciudadanos a través de su participación, encarando y promoviendo políticas públicas que limiten notablemente los efectos negativos, y esto es posible mejorando los espacios verdes, promoviendo un transporte público de buena calidad, haciendo un uso eficiente de la energía, separando residuos, entre otras iniciativas.

Pero más allá de eso, hay que tener presente que el desarrollo urbano responde, en buena medida, a una estructura de poder que fomentó y fomenta zonas privilegiadas, que reciben más y mejores servicios públicos y están rodeadas de un entorno más amigable, mientras que por otro lado se permite que haya zonas donde encontraremos contaminación y los hogares de la población más vulnerable. Entender la ciudad como un todo y mejorar las condiciones de vida de la población en su conjunto, es algo necesario a tener en cuenta cuando estamos hablando de políticas ambientales y además que persigan una mejora en el respeto a los derechos humanos (salud, vivienda, agua potable, hasta el derecho a la vida).

El ambiente es un sistema que no reconoce límites geográficos ni clases sociales y es imposible pensar en una ciudad sustentable, si no se tiene en cuenta los derechos humanos y la justicia ecológica, es decir, no se trata de generar solo algunas áreas de la ciudad donde sus habitantes tengan mayor conciencia ambiental, esté más limpia e incorpore buenas prácticas, sino que también hay que ir a los lugares olvidados, que son los más contaminados y donde más se sufren las consecuencias negativas. Y así, con una visión integral, se generarán transformaciones más valiosas y duraderas.

Participación ciudadana

Una herramienta clave para lograr una ciudad más sana y con mejores políticas es a través de canales de participación ciudadana. ¿Qué significa esto? Utilizar, generar y promover vías de diálogo, reflexión, debate entre los ciudadanos y entre estos y las diferentes áreas del Estado.

Los beneficios de la participación son muchos:

• Sentido de pertenencia y asumir responsabilidades: Si la ciudadanía se involucra en el diseño, gestión y vigilancia de los planes que parten del estado, es más probable que los respete y los haga respetar. Por ejemplo, y comenzando por algo relativamente sencillo, si diseñamos una política para tener una ciudad más limpia y nos sentimos realmente involucrados en esta causa, actuaremos de manera más responsable con nuestros propios residuos, probablemente estaremos atentos a marcar las fallas y colaboraremos con el Estado para que la política sea efectiva.

• Entender problemas globales a partir de situaciones locales: Cuando se piensan problemas ambientales surge una especie de desesperanza y la imposibilidad de solucionar los “grandes temas”, pero comenzar con pequeñas políticas a baja escala y nivel local permite que se repliquen en otros lugares y se puedan entender realmente cuales son los principales desafíos que tenemos como sociedad, a nivel local y global.

• Acceso a la información: Participar implica conocer a fondo las causas y consecuencias de los problemas que nos rodean, y así podemos tener un diagnóstico más acertado y promover la ejecución de las políticas necesarias. En general cuando se quiere solucionar un tema ambiental, por ejemplo la contaminación de un rio, se debe identificar quienes contaminan, con qué, que alternativas hay que no deriven en el cierre masivo de industrias, si hay negligencia, corrupción o imposibilidad técnica de cumplir determinadas normas, etcétera.

• Mejora la calidad de las políticas: El intercambio de ideas y experiencias entre gobernantes y gobernados dan lugar a el surgimiento de soluciones alternativas, mejores, duraderas y con el consenso de la población implicada. Además mejora la transparencia de la gestión pública al permitir un seguimiento cercano en las diferentes etapas de la ejecución y promueve la confianza.

¿Cómo podemos participar?

Las audiencias públicas son excelentes espacios de intercambio y reflexión

Existen numerosas formas de involucramiento de los ciudadanos en la agenda pública, y esto no se trata de meras buenas intenciones, sino que es un derecho y una obligación. Así, por ejemplo, la Ley General del Ambiente establece que es obligatoria la participación ciudadana a través de consultas o audiencias públicas para todos los emprendimientos que puedan afectar de forma relevante y negativa el ambiente. Pero repasemos brevemente cuales son y cómo funcionan algunos de los mecanismos de participación:

• Consulta: El gobierno abre la posibilidad para que los ciudadanos presenten por escrito observaciones sobre un proyecto o emprendimiento.

• Audiencia pública: Es un espacio institucional donde todos los que puedan ser afectados o tengan un interés particular, a favor o en contra, sobre un proyecto a realizarse puedan expresarse de forma escrita u oral.

• Consejos consultivos o foros: Se trata de un grupo de personas que se reúnen periódicamente para identificar problemas, fijar objetivos, elaborar propuestas y hacer un seguimiento de políticas determinadas.

• Referéndums: Es un instrumento de “democracia directa” por el cual se permite que los ciudadanos voten por sí o por no una determinada política, proyecto o emprendimiento.

• Herramientas informáticas: A través de redes sociales y otras plataformas digitales se promueve la recolección de adhesiones a determinada iniciativa, discusiones, encuestas, etcétera.

Todas ellas, algunas u otras nuevas son apenas algunas herramientas que los ciudadanos y los gobernantes podemos tomar para trabajar en una ciudad más sana, justa y con buenas perspectivas de futuro. Las ciudades – y especialmente la nuestra - están en permanente transformación, construcción y re-construcción, está en nosotros tomar partido y decidir qué tipo de ciudad queremos.




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