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Psicología
Jueves 19 de Noviembre de 2015

Psicología Positiva

El interés de estudiar el bienestar y la vida satisfactoria, se remontan a la época de la Grecia clásica e incluso antes. Aristóteles, por ejemplo, escribió en profundidad sobre la felicidad o plenitud, decía algo así como que "la felicidad es el propósito de la vida, y vivir de acuerdo a las propias virtudes es la forma de lograr la felicidad".

Por la Lic. Beatriz Coco

Lejos de ser una nueva corriente filosófica espiritual de la nueva era o algún método milagroso de autoayuda, esta vertiente de la Psicología, denominada positiva, se caracteriza por centrar la atención en el estudio de los aspectos más valiosos, atractivos y deseables del ser humano: sus fortalezas y virtudes. Con la misma rigurosidad científica que la caracteriza, focaliza su atención en un campo de investigación e interés distinto al adoptado tradicionalmente: las cualidades, talentos y emociones positivas. Y lo más interesante que aporta de nuevo, es que los estados mentales positivos actúan como barreras a los trastornos psíquicos y tienen un efecto preventivo e incluso rehabilitador, y sus nuevos desafíos cambian conceptos como “normalidad” por otros como vida plena, crecimiento psicológico saludable o bienestar y permite encarar nuevas direcciones como el estudio de la creatividad, resilencia, inteligencia emocional y otros aspectos diversos vinculados con las dimensiones salugénicas de las personas.

Enfoque salugénico….un nuevo concepto en salud mental

Si bien el objetivo de la psicología es estudiar los procesos psíquicos de la personalidad o sea, el comportamiento humano, se adjudica que la labor de los que nos dedicamos a su práctica es tratar y curar los trastornos de la mente. Lo cierto es que durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y el sufrimiento del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha focalizado el estudio de la conducta exclusivamente en sus aspectos negativos o enfermos, adoptando una visión pesimista de la naturaleza humana. Así por ejemplo, en los trastornos depresivos, en lugar de ver sólo la presencia de emociones negativas, podría destacarse más la ausencia de emociones positivas, algo fundamental, por ejemplo, a la hora de elaborar tratamientos.

En este sentido, las técnicas y terapias para abordar la depresión se han centrado tradicionalmente en la eliminación de emociones negativas como la apatía, la tristeza, la inseguridad, etc. Sin embargo, investigaciones llevadas a cabo en los últimos años han comenzado a desarrollar estrategias de intervención basadas en la estimulación en el sujeto deprimido de emociones positivas como alegría, ilusión, esperanza, etc. En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas, como el optimismo, la esperanza, el humor la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras frente a las adversidades.

Esta psicología más “positiva” viene a complementar entonces ese acento tradicional en las enfermedades y malestares, mediante el abordaje científico de aspectos tales como las virtudes y talentos de los individuos, permitiendo fortalecer y hacer más productiva la vida de las personas, promoviendo su potencial humano. De esta manera la psicología comienza a incorporar no sólo el tratamiento de personas que sufren alguna patología sino también aquellas personas que no se encuentran en algún modelo de enfermedad.

El impulso definitivo para la creación de la psicología positiva fue dado por el Prof. Martin Seligman de la Universidad de Pensilvania y antiguo Director de la Asociación Americana de Psicología. Retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, Martin Seligman, dedico gran parte de su carrera al trastorno mental y al desarrollo de conceptos como la indefensión aprendida, dando un giro radical en su orientación, al investigar el área de las emociones positivas y su impacto en la salud general.

La psicología no es sólo un brazo de la medicina centrado en la enfermedad mental, sino que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida y prevenir la aparición de trastornos y patologías. La concepción actual focalizada en lo patológico se centra en corregir defectos y reparar aquello que ya se ha roto. Por el contrario, la psicología positiva insiste en la construcción de competencias y nuevos recursos para el futuro.

Los 3 principales objetivos de la psicología

Ya antes de la Segunda Guerra Mundial, los objetivos principales de la psicología eran tres:
• curar los trastornos mentales.
• hacer las vidas de las personas más productivas y plenas.
• Identificar y desarrollar el talento y la inteligencia de las personas.

Sin embargo, tras la guerra, diferentes eventos y circunstancias llevaron a la psicología a olvidar dos de esos objetivos y a centrarse exclusivamente en el trastorno mental y el sufrimiento humano. Recién podemos encontrar claras tendencias positivistas en la corriente humanista de la psicología, floreciente en los años 60 y representada por autores tan reconocidos como Carl Rogers, Abraham Maslow o Erich Fromm. En esta búsqueda de lo mejor del ser humano, de las cosas buenas que hacen que florezca su potencial, la psicología positiva no confía en sueños dorados, utopías, espejismos ni auto-engaño, No es un ejercicio de autoayuda ni un método mágico para alcanzar la felicidad. En palabras de Martin Seligman, la psicología positiva surge como un intento de superar la resistente barrera del 65% de éxito que todas las psicoterapias han sido incapaces de sobrepasar hasta hoy. En este sentido, la relación de variables como el optimismo, el humor o las emociones positivas en los estados físicos de salud se alza como uno de los puntos clave de la investigación en psicología positiva. El objeto de este interés no es otro que aportar nuevos conocimientos acerca de la psique humana no sólo para ayudar a resolver los problemas de salud mental que adolecen los individuos, sino también para alcanzar vida plena y bienestar, todo ello sin apartarse nunca de la más rigurosa metodología científica propia de toda ciencia de la salud.

Retos para el futuro

La psicología positiva representa un nuevo punto de vista desde el que entender la psicología y la salud mental que viene a complementar y apoyar al ya existente.

Teniendo como eje mejorar la calidad de vida, no solo crea nuevos instrumentos de evaluación Y técnicas de intervención dirigidas a desarrollar los valiosos recursos que las personas, los grupos y las comunidades sin duda poseen, sino que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano.

Es por esto que tanto la prevención como los tratamientos están orientados a potenciar el desarrollo personal, las habilidades para resolver problemas, la creatividad, y la resiliencia ; favorecer la flexibilidad y la ampliación de pensamientos y acciones y fomentar emociones como la alegría, el optimismo, el humor, … que han sido ignoradas o explicadas superficialmente. Si bien el concepto de bienestar o satisfacción con la vida es un juicio subjetivo que realizan las personas acerca de sus vidas, involucra una autoevaluación acerca del grado en el que se alcanzaron los objetivos vitales ………..Para Ryff el bienestar psicológico se encuentra compuesto por 6 dimensiones bien diferenciadas:

• una apreciación positiva de sí mismo
• La capacidad para manejar de manera efectiva el entorno y la propia vida
• La alta calidad de los vínculos personales
• La creencia de que la vida posee propósito y significado
• El sentimiento por parte de la persona de ir creciendo y desarrollándose a lo largo de la vida
• El sentido de autodeterminación (En Castro Solano, 2010).

La satisfacción se alcanza a través del logro de ciertos objetivos, proyectos personales y autonomía. Los individuos más felices son aquellos que poseen metas coherentes con sus valores y alcanzan una vida con sentido. Desde una mirada psicológica se considera que la felicidad no reside en cuestiones materiales, sino que se trata de un estado mental y las personas pueden controlarlo o estimularlo a través de estrategias cognitivas, cada vez que evalúan cómo les fue o cómo les está yendo en el transcurso de sus vidas.

Diversos estudios demostraron que un incremento del dinero no trae aparejado un mayor bienestar, una vez que las necesidades resultaron cubiertas. El nivel de emocionalidad positiva se encuentra ligado a la personalidad y a los componentes genéticos heredables, Teniendo en cuenta que gran parte del bienestar puede considerarse como heredado genéticamente, suele situarse hasta un 50% (Diener, Suh, Lucas & Smith, 1999), un 10% es atribuible a circunstancias externas incontrolables de la vida y hasta un 40% es susceptible de ser modificada y depende de lo que ha sido señalado como actividad intencional (es decir actitudes, motivaciones, hábitos y habilidades que las personas pueden modificar o aprender .

Con la finalidad de aumentar el bienestar (habito que podemos incorporar de manera rápida) , vamos a estimular las emociones positivas y variarlas de manera permanente y alternada, para no aburrirnos. Por ejemplo : expresar gratitud, cultivar el optimismo, la creatividad, evitar pensar demasiado, practicar la amabilidad con quienes nos rodean, la apertura mental, la autenticidad, el valor, la persistencia, la vitalidad, el humor, la bondad, el amor, y además, aprender a perdonar, cuidar las relaciones sociales, la calidad de los vínculos… y la destreza …en todos los ámbitos de la vida!

Lic. Beatriz Coco
Psicóloga / Coach Ontológico Profesional
encuentrospositivos@hotmail.com
http://beatrizcoco.generalpachecoweb.com.ar




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