Psicología
Martes 29 de Octubre de 2013

¿Por qué nos enfermamos?

"La enfermedad consiste esencialmente en querer lo que no es bueno para mí" , Eric Fromm

Todos los conflictos del ser humano resultan de la brecha existente entre quien es y quien quiere ser, es decir que, aprendiendo a resolver este desacuerdo interior, desarrollamos la capacidad auto sanación.

Estar sanos es nuestro patrimonio natural

Es increíble! pero nuestro organismo tiene incorporados desde el nacimiento los mecanismos de auto preservación necesarios, está continuamente luchando por mantener la salud y lo logra con su propia capacidad de auto depurarse (eliminando desechos nocivos) y asimilando lo que necesita para mantenerse en forma. Cuando violamos las leyes naturales de la vida, tenemos problemas de salud.

En el plano biológico, el organismo se auto regula de manera automática, incorpora y expulsa lo que necesita y los procesos se van adecuando a las necesidades básicas, por ejemplo cuando hay hipoglucemia se genera un mecanismo eficaz para resolverlo: experimentamos hambre y buscamos satisfacer esta necesidad, comiendo; los sistemas digestivo y metabólico tienen la notable capacidad de transformar todo lo que comemos en sangre, huesos y estructuras celulares. Se mantiene siempre un equilibrio perfecto, y nunca para de trabajar produciendo todo lo que necesitamos para estar vivos, nunca se desconecta. Los pulmones consiguen proporcionar a la sangre el oxigeno que necesita y la lista de actividades que el cuerpo lleva a cabo regularmente es infinita. El cerebro supervisa todas estas actividades maravillosamente asegurándose que todo funcione con una precisión increíble, coordinando a la perfección día tras día los billones de células de nuestro cuerpo, en sus diferentes funciones. En un nivel psicológico, también el cerebro busca mantener una homeostasis, evitando el conflicto pero, cuando no lo logra y este resurge en la conciencia, necesitamos usar una conducta adecuada que debe ser primero aprendida, ejercitada y desarrollada. Es decir que debemos aprender una nueva forma eficaz para poder resolver un conflicto interior, que nunca antes habíamos usado.

Para generar una solución es indispensable haber experimentado el problema

Solo después de haber padecido el resultado de alguna emoción descontrolada o respuesta automática y ansiosa debemos recoger sus frutos, que suelen ser distintos de lo que esperábamos, solo después de reconocer los resultados de una acción poco feliz de nuestra parte es que decidimos buscar otra respuesta más madura y consiente y es ahí que gracias a nuestros errores encontramos la virtud de trabajar nuestro carácter y encontrar por fin una solución más adecuada al resultado deseado. Pero si nos revelamos e insistimos por mucho tiempo a sumar desaciertos, podemos enfermar.

Es indudable que la enfermedad marca un desequilibrio en el sistema, un desajuste que como decíamos al inicio de esta nota, se produce cuando hacemos lo que no queremos o lo que no es bueno para nosotros.

Cuantas veces no hacemos caso a nuestro ser interior cuando nos marca un sentido y agarramos para el otro lado…cuantas veces tapamos, callamos, no podemos expresar lo que sentimos, no hacemos explicito lo implícito, por miles de motivos, compromisos, culpas, incoherencias, que no nos dejan actuar con claridad y convicción, así comienza un proceso de desajuste, de suciedad interior, de falta de claridad, que nos va corrompiendo interiormente. Fíjense que el 78 % de enfermedades tienen que ver con un problema de comunicación y el 95 % de los accidentes o enfermedades son autogenerados ¡cifras altas por cierto!

La manifestación de nuestras distorsiones, muestran la falta de sintonía entre lo que pensamos y lo que decimos. Y también el ocultamiento mordaz de lo que sentimos y creemos por alguna razón que nunca lo podríamos decir. Nosotros mismos nos censuramos y nos prohibimos mostrarnos como somos, nuestro ser mas intimo queda oculto bajo un manto de disimulo… ¿por que? …cuando me conecto con mi corazón los pensamientos y emociones que fluyen son mas verdaderos y mas sanadores, hay una coordinación mas armoniosa, un acuerdo interior. Mi ser está íntegro y puedo decir quién soy sin vergüenza, he aquí alguien que puede expresar sus emociones.

El otro día asistí a una charla de Roberto Pérez, un gran antropólogo, filosofo y estudioso del comportamiento humano, que decía que el denominador común que encontramos en todas las enfermedades tiene que ver con el desamor, o la dificultad de valorarse y de quererse. De sentir que merecemos ser felices. Cosa que todos, desde el sentido común, aprobamos... no hay quien no sospeche que cuando se enferma tiene la autoestima por el piso ¿ no es cierto ?

Y también decía que otro factor que encontramos en las enfermedades, tiene que ver con no poder soltar cosas a las que nos hemos apegado: los apegos, que al principio producen placer, después solo producen ansiedad, sufrimiento y falta de libertad. Luego vienen los miedos, inseguridad, culpas (falta de perdón hacia mí mismo) o rencores (falta de perdón a los otros).

Entonces para muchos la enfermedad es una oportunidad de sanación:
“bienaventurados los pobres de espíritu porque ellos heredaran el reino de los cielos…"

LOS DOS LOBOS

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida.

Él les dijo: “¡Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí !... ¡es entre dos lobos! Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, egolatría, competencia, superioridad. El otro es Bondad, Alegría, Paz, Amor, Esperanza, Serenidad, Humildad, Dulzura, Generosidad, Benevolencia, Amistad, Empatía, Verdad, Compasión y Fe. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de vosotros y dentro de todos los seres de la Tierra". Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo:
“¿Y cuál de los lobos crees que ganará, abuelo?”
El viejo cacique respondió, simplemente...
“El que alimente mejor.”

Fíjense que interesante este cuento, con que sencillez nos habla de cómo procedemos en la vida, como nos vamos descompaginando, desarmonizando con el paso de los años, y como encontramos a la enfermedad como un camino posible que debemos confrontar.

Ahora bien, cuanta gente percibe estas señales y escapa, se evade en otras cosas, que lo vuelven dependiente, voraz, ansioso, en busca de un escapismo ¿y adonde van los que se escapan de este camino ? los que no quieren saber nada ni ocuparse del tema y cuando más necesitan de su propia asistencia ...saz ¡ huyen del conflicto y deciden no hacer nada para transformarlo! .

Cuantas veces vemos casos de personas que padecen situaciones de manera persistente...y sufren, pero se dan vuelta la cara a sí mismos y no hacen nada para mejorar. Será que creen que nada podrían hacer para ayudarse o buscar ayuda? ¿Qué idea estará detrás de esta conducta hostil y autodestructiva? ¿boicot? o la simple ignorancia de no saber qué hacer…

Ya sabemos adónde nos conduce esa indiferencia….generalmente agrava el cuadro y el sufrimiento aumenta y se desplaza hacia nuestros seres queridos que sufren las consecuencias de nuestro desamor y nuestra falta de atención. Como siempre digo, nadie nace sabiendo y la vida nos enseña cosas, nuestra misión es aprender y estar ahí, disponibles para manejarnos de acuerdo a los curvas que presente el camino, adecuando nuestro paso y sorteando los obstáculos que se van presentando. No podemos acelerar y seguir derecho en una curva, así como tampoco podemos hacer la vista gorda frente a un desafío a enfrentar, por más que no lo estuviéramos esperando.

La vida está llena de sorpresas, pocas de las cuales son previsibles.

Pero siempre podemos aprender alguna lección de las dificultades," hasta para producir un anticuerpo fue necesario primero estar en contacto con el veneno”…

A esta luz, los síntomas se revelan como manifestaciones físicas de conflictos psíquicos y su mensaje puede descubrir el problema de cada paciente. Cuando en el cuerpo de una persona se manifiesta un síntoma, éste (más o menos) llama la atención interrumpiendo, con frecuencia bruscamente, la continuidad de la vida diaria. Un síntoma es una señal que atrae atención, interés y energía , por lo tanto, impide la vida normal. Un síntoma nos reclama atención, lo queramos o no.

La enfermedad no es un obstáculo que se cruza en el camino, sino que la enfermedad en sí es el camino por el que el individuo va hacia la curación. Cuanto más conscientemente lo contemplemos , mejor podrá cumplir su cometido.

Nuestro propósito no es combatir la enfermedad, sino servirnos de ella; El que no tenga miedo a este viaje por la oscuridad será finalmente un auténtico salvador, un redentor. Por ello, todos los héroes míticos han tenido que luchar contra monstruos, dragones y demonios y hasta contra el mismo infierno, para ser salvos y salvadores. La sombra produce la enfermedad, y el encararse con la sombra cura.

Ese será el desafío... pero la recompensa es Grande.

Por eso, desde siempre el conocimiento de sí mismo fue, es y será la tarea más importante y más difícil que pueda acometer el que busca la verdad. Requiere de mucho valor y sinceridad el contemplarse a sí mismo Y para el que busca la sinceridad, la enfermedad puede ser de gran ayuda. El síntoma deja entrever aquello que nuestra mente esconde, por eso la mayoría de la gente tiene dificultades para hablar de sus problemas más íntimos. La enfermedad hace sincera a la gente porque descubre implacablemente el fondo del alma que se mantenía escondido. Entonces, bruscamente, se deshincha el ego, se abandonan las pretensiones de poder, se destruyen muchas ilusiones y se cuestionan formas de vida.

El síntoma, al hacer aflorar elementos reprimidos, hace sinceros a los seres humanos.

Hasta la próxima!

Lic. Beatriz Coco
Psicóloga/ Coach Ontológico Profesional
encuentrospositivos@hotmail.com




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